Antes de nada, matizar que el siguiente texto es simplemente una reflexión personal, quiere decir que son sólo opiniones, ni buenas ni malas ( aunque bastante sencillas, para qué engañarnos ).

Día tras día, hora a hora, minuto a minuto, observo. El mundo es un lugar muy particular que no deja de asombrarnos ya sea para bien o para mal... impresiona lo diferente que pueden llegar a ser las personas, curiosamente clasificadas, con diferentes formas de ver la vida, la mayoría se centran en conseguir la perfección, en una supuesta perfección que parte de la raíz de conseguir dinero, fama y belleza por encima casi de cualquier cosa. La cruda realidad es que también lo intentan ignorando otros muchos asuntos que se les escapan y que pienso que jamás se han parado a pensar. Se centran en ser y sentir influidos por todo lo que les rodea, como la publicidad o los amigos. Miran de reojo otros aspectos de la vida importantes como son la pobreza ajena ( e increíblemente la propia a veces también ), las guerras, el sobrepeso, la mala educación, la explotación, la discapacidad, etc. Pero sin duda, lo que más me llama la atención, quizás por ser lo principal para conseguir solucionar lo anteriormente dicho, es el abandono y el repudio a la vida misma.

Nuestro desdén es tal, que nos da igual aprender, no me refiero a un estudiante que intenta aprobar una asignatura, sino a aprender a criticar, a elegir entre el bien y el mal, al fin y al cabo a vivir, para poder mirar la vida desde otro ángulo y valorar otros lugares, respetando antes el nuestro. Nos dejamos manejar por las grandes empresas, de eso no hay duda, sin descubrir el encanto de la naturaleza, de las culturas y superponiendo el consumismo para llenar ese hueco en el alma, ese hueco que erróneamente no se llenará con un par de zapatos o con un coche nuevo, por lo tanto debemos mirar más allá de nuestros ojos y del materialismo, porque nuestra "popularidad" o imagen al público es importante, pero la forma de disfrutar de la vida sin condiciones lo es más aún .